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CES 2026: cuando lo imposible dejó de ser opcional


Hubo un tiempo —no tan lejano— en el que hablar de inteligencia artificial como asistente cotidiano sonaba exagerado, futurista o, en el mejor de los casos, innecesario. Hoy, después de caminar los pasillos del CES, esa narrativa se desmorona por sí sola.

Lo que antes parecía lejano, absurdo o francamente imposible, hoy es un salto obligado. Y aun así, muchas empresas continúan tratándolo como nice to have y no como lo que realmente es: infraestructura básica para competir.


La IA ya no es una tendencia. Es un asistente real, funcional y multiplataforma. Lenovo lo dejó claro en su Keynote al presentar a Qira, un agente de IA que, en su versión multidispositivo, permite conversar, organizar, priorizar y optimizar el tiempo de forma sencilla y eficaz. No se trata de un gadget atractivo, sino de una capa inteligente que acompaña al usuario entre dispositivos, contextos y tareas. Eso, sin duda, cambia el juego.


Un CES que ya no es el mismo (y eso es una señal)

El CES también está mutando. Y lo hace rápido.

Aquella versión en la que Samsung, LG, Sony o Panasonic dominaban el escenario principal con despliegues espectaculares parece estar quedando atrás. Este año, Samsung ni siquiera estuvo en la exhibición estelar: decidió mudarse a otro hotel y crear su propio espacio. Eso sí, mantuvo una presencia fuerte en los pasillos dedicados a startups. Y ahí es donde se vuelve evidente dónde está hoy la apuesta real.

¿Es una estrategia de control de narrativa? ¿Una respuesta a la creciente presencia tecnológica china? ¿O simplemente no había tanto que “lucir” bajo el formato tradicional?

No hay una respuesta absoluta. Desde mi perspectiva, el CES 2026 dejó de ser únicamente un escaparate de marcas gigantes para convertirse en un termómetro de relevancia tecnológica real. Y en ese contexto, el tamaño del stand ya no garantiza impacto; lo garantiza la relevancia.


Eureka Park: donde los “ratoncitos” ahora rugen

El verdadero espectáculo está ocurriendo en otro lado. La vertical de salud ha cobrado una relevancia notable y es ahí donde confirmo que mi decisión de moverme de industria fue no solo acertada, sino coherente con una visión de largo plazo.

Las startups que antes ocupaban pequeños espacios —casi invisibles— hoy lideran la conversación. En Eureka Park es posible encontrar desde exoesqueletos funcionales hasta tenis diseñados para prevenir caídas. No como conceptos futuristas, sino como soluciones concretas, pensadas para escalar y resolver problemas reales.

Lo más relevante no es únicamente la tecnología, sino el enfoque humano: una preocupación genuina por el adulto mayor, por la autonomía, la prevención y el acompañamiento.


Aquí aparecen los Self Companions: avatares y robots que no solo “interactúan”, sino que acompañan, ayudan a gestionar rutinas, fomentan la actividad física, monitorean el hogar y reducen la sensación de soledad. LG, por ejemplo, presentó su LG Smart Home AI Agent, CLOid un robot doméstico diseñado para vigilar el hogar, interactuar con la familia y actuar como nodo central de un ecosistema inteligente.


No es ciencia ficción. Es una versión contemporánea de Los Supersónicos hecha realidad: un mundo donde pronto conviviremos con “Robotinas” funcionales, integradas al día a día. Un hogar conectado con propósito. Aún es un prototipo que requiere mayor entrenamiento, sí, pero con un potencial claro para convertirse en una solución transformadora en el corto plazo.


Educación, aprendizaje y el regreso al juego inteligente

El CES 2026 también dejó un mensaje claro en materia educativa: la inteligencia artificial no solo optimiza procesos o automatiza tareas, también puede reconciliarnos con el aprendizaje profundo y el juego consciente.


Por un lado, vimos tecnologías de IA diseñadas para ayudarnos a leer y comprender mejor, no más rápido. Herramientas capaces de analizar libros completos, sintetizar ideas clave, generar mapas conceptuales y acompañar procesos de estudio personalizados. No sustituyen la lectura; la potencian, devolviendo algo que habíamos perdido: tiempo para pensar y comprender.


Por otro lado, LEGO dio una de las sorpresas más interesantes del CES con la presentación de LEGO Smart Play. Y es importante aclararlo: no se trata de un robot como tal, ni de un sistema basado en pantallas. Es algo más sutil —y más poderoso—.

LEGO Smart Play es un ecosistema de bloques y figuras inteligentes que integra tecnología de forma invisible para enriquecer el juego físico tradicional. A través de componentes como el Smart Brick, los Smart Tags y las Smart Minifigures, las construcciones pueden reaccionar con luces, sonidos y movimientos, sin necesidad de pantallas, cámaras ni conexión a internet.


El Smart Brick incorpora un microchip que permite detectar movimiento, iluminarse y emitir sonidos según cómo se construya. Las piezas se comunican entre sí mediante una red inalámbrica propia llamada BrickNet, basada en Bluetooth, lo que permite que las creaciones reaccionen en tiempo real a las acciones del jugador. Las Smart Tags y Minifigures activan comportamientos específicos y estados de ánimo dentro del juego, creando narrativas dinámicas.


Todo el sistema funciona con carga inductiva, manteniendo la experiencia simple y segura. El resultado es una propuesta que invita a los niños —y no tan niños— a volver a jugar lejos de las pantallas, fomentando la creatividad, la imaginación y el pensamiento lógico, sin renunciar a la interactividad.


LEGO anunció que esta tecnología debutará en marzo de 2026 con sets de la línea LEGO Star Wars, permitiendo recrear sonidos de naves, disparos láser y escenas icónicas de la saga.

Más allá del producto, el mensaje es potente: la tecnología bien aplicada no aísla ni distrae; acompaña, estimula y educa.


IA, privacidad y el falso dilema

Uno de los grandes mitos que aún persisten es que adoptar inteligencia artificial implica sacrificar privacidad. El CES 2026 demuestra lo contrario.

Las empresas más avanzadas están apostando por servidores híbridos, arquitecturas locales y modelos privados que permiten resguardar información sensible sin renunciar a la eficiencia.


La conversación ya no es “IA sí o no”, sino qué tan responsable, ética y consciente es tu implementación. Seguridad, ética y privacidad dejaron de ser frenos y se convirtieron en habilitadores estratégicos.

Incluso, como se mencionó desde el escenario por Lenovo junto con el presidente de la FIFA, nos encaminamos a un Mundial 100% impulsado por IA, desde la operación hasta la experiencia del aficionado. Una señal clara de hacia dónde se mueve el mundo.


Conclusión incómoda (pero necesaria)

La inteligencia artificial ya es parte de nuestra vida diaria.

Y vale decirlo con claridad: la empresa —o la persona— que siga negándose, retando o postergando esta realidad está perdiendo una ventaja competitiva crítica.


Hoy, quien no cuenta con un asistente con IA no está siendo prudente; está dejando pasar la oportunidad de convertirse en un superhumano: alguien que decide mejor, más rápido y con mayor contexto.


No se trata de reemplazar talento. Se trata de potenciarlo. La verdadera pregunta ya no es si avanzar o no, sino quién ejecuta, cómo se gobierna la tecnología y si realmente la estamos colocando en las manos adecuadas para mejorar nuestro entorno.


El futuro no llegó. Ya está aquí… y no espera permisos. Me gustaría conocer tu reflexión para entender cómo estás leyendo lo que viene y si estamos alineados en el camino.

1 comentario


Invitado
14 ene

Hei te felicito ❤️por tu reflexión y por estar al día en la tecnología así es que como dice la frase el que no arriesga no gana como quien dice no hay que quedarse en la zona de confort por miedo ,muy bien 👍 ojalá la IA sea bien usada y no como algunos la están usando para dar noticias falsas o información

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